¿Qué es la cuenta corriente?

La cuenta corriente es la medida más amplia de las transacciones internacionales de un país, abarcando el balance comercial (exportaciones menos importaciones), los ingresos netos de inversiones extranjeras (dividendos, intereses) y los pagos netos de transferencias (ayuda exterior, remesas). Un déficit de cuenta corriente significa que un país es un prestatario neto del resto del mundo, mientras que un superavit indica préstamo neto. Japón y Alemania consistentemente mantienen superavits, mientras que EE.UU. y el Reino Unido típicamente mantienen déficits.

Cuenta corriente y flujos de inversión

Los balances de cuenta corriente deben ser compensados por flujos de cuenta de capital. Un país con déficit de cuenta corriente debe atraer inversión extranjera para financiarlo. Esto crea dependencias: si los inversores extranjeros pierden confianza, las salidas de capital pueden desencadenar depreciación de la moneda e inestabilidad financiera. Las crisis de mercados emergentes en los años 90 fueron a menudo precedidas por grandes déficits de cuenta corriente que excedían el 5% del PIB.

Consideraciones clave

Los datos de cuenta corriente se publican trimestralmente con retrasos significativos, limitando su utilidad para el trading a corto plazo. Sin embargo, la dirección de la tendencia importa para la valoración de divisas a largo plazo y la evaluación del riesgo país. Los países con déficits persistentes por encima del 4-5% del PIB enfrentan un riesgo elevado de crisis cambiarias, particularmente si carecen de estatus de moneda de reserva.