¿Qué es la brecha conductual?
La brecha conductual, acuñada por el planificador financiero Carl Richards, es la diferencia entre el rendimiento de una inversión y el rendimiento que sus inversores realmente obtienen. La investigación de Dalbar muestra que durante 30 años, el S&P 500 promedió aproximadamente 10% anualmente mientras que el inversor promedio de fondos de acciones ganó solo 6-7%. Esa brecha anual del 3-4%, capitalizada durante 30 años, significa que los inversores terminaron con menos de la mitad de la riqueza que podrían haber logrado.
Por qué existe la brecha
Los inversores sistemáticamente compran caro y venden barato. Los datos de flujos de fondos muestran las mayores entradas cerca de los picos del mercado cuando el optimismo es más alto, y las mayores salidas cerca de los mínimos del mercado cuando el miedo domina. Las emociones humanas crean un patrón de perseguir rendimiento y huir de las pérdidas que es exactamente lo opuesto a la inversión exitosa. La brecha conductual no es una comisión ni un impuesto; es el costo de ser humano en los mercados financieros.
Cerrar la brecha
La solución más efectiva es eliminar la emoción del proceso. Las inversiones mensuales automáticas continúan independientemente de las condiciones del mercado, previniendo el patrón de comprar caro y vender barato. Una declaración de política de inversión escrita que se comprometa a permanecer invertido durante caídas del 20%+ proporciona un dispositivo de pre-compromiso. La brecha conductual es el mayor costo individual que enfrentan la mayoría de los inversores, superando las comisiones de gestión por un factor de tres o más.