¿Qué es la estanflación?

La estanflación combina el estancamiento económico con la inflación persistente, una combinación que alguna vez se consideró imposible bajo la economía keynesiana tradicional. El ejemplo más prominente ocurrió en la década de 1970 cuando los shocks del precio del petróleo llevaron la inflación de EE.UU. por encima del 12% mientras el desempleo superaba el 8% y el crecimiento del PIB se estancaba. Esto desafío la teoría predominante de la Curva de Phillips de que la inflación y el desempleo se mueven inversamente.

Implicaciones de inversión de la estanflación

La estanflación es particularmente dañina para las carteras tradicionales porque tanto las acciones como los bonos tienden a tener un mal rendimiento. Las acciones sufren por el débil crecimiento de las ganancias, mientras que los bonos pierden valor a medida que la inflación erosiona el poder adquisitivo. Los activos que históricamente han proporcionado cierta protección incluyen materias primas, bonos vinculados a la inflación (TIPS), bienes raíces y oro. Durante la estanflación de los años 70, los precios del oro subieron de $35 a más de $800 por onza.

Consideraciones clave

La estanflación presenta un dilema político para los bancos centrales: subir las tasas para combatir la inflación empeora el desempleo, mientras que bajar las tasas para estimular el crecimiento alimenta más inflación. Las reformas del lado de la oferta y la disciplina fiscal se citan a menudo como soluciones más efectivas a largo plazo. Los inversores deben mantener carteras diversificadas con exposición a activos reales como cobertura contra escenarios estanflacionarios.